Mi vorágine, a veces agitada, a veces tranquila y a veces confusa. Soy un remolino de sentimientos, de sentimientos buenos y positivos pero siempre llega alguien que consigue que se tornen malos y negativos.
Soy increíblemente extraña, en ocasiones me siento grande, fuerte, poderosa, imparable pero en otras me siento pequeña, débil, frágil y atropellada. Supongo que en algún momento todos somos así.
Me considero habladora, pensativa, quizá hago demasiadas suposiciones pero sincera, dispuesta a luchar siempre a pesar de los problemas que me trae mi propia vorágine de sentimientos, ese remolino que no cesa, que avanza con fuerza cuando el momento es menos apropiado, esa vorágine que estalla de repente hacia la alegría, la ira o la tristeza en todas sus variantes.
Soy camaleónica, camuflo lo que siento cuándo es necesario, a la vez que doy rienda suelta a mi vorágine cuando también lo necesito. No siempre es malo expresar, no siempre es malo esconder.
Pero así soy yo, una vorágine.
martes, 15 de julio de 2014
Mi vorágine y yo
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